¿Qué vino elegir con la raclette?
Con la llegada del invierno y el calor de las veladas entre amigos, la raclette se ha convertido en un plato imprescindible de las comidas. Fundente, generosa y con carácter, la raclette requiere naturalmente un buen vaso de vino. Pero entre queso, embutidos, patatas y condimentos, ¿cómo elegir bien? Aquí tiene nuestros consejos para encontrar el acompañante perfecto para su próxima raclette.
Vinos blancos para el equilibrio y la frescura
Contrariamente a la creencia popular, los vinos blancos secos son los mejores aliados de la raclette. Su frescura, acidez y mineralidad ayudan a aligerar la riqueza del queso fundido.
Nuestras sugerencias:
- Apremont (Saboya ): vivo, floral y mineral, combina perfectamente con los quesos de Saboya.
- Roussette de Savoie: más amplio en boca, pero equilibrado.
- Chignin-Bergeron: más expresivo, es perfecto si le gustan los blancos con más cuerpo.
- Pinot Gris o Riesling (Alsacia ): para una versión más aromática, con un toque de elegancia.
- Chardonnay sin madera: ideal si prefiere un vino más redondo, sin pesadez.
¿Y si prefiere los tintos?
Si prefiere un vino tinto, decántese por variedades afrutadas, flexibles y con poco tanino. Los taninos no van bien con el queso fundido, ya que endurecen los sabores y la textura.
Los mejores:
- Gamay (Beaujolais, Côtes du Forez, Auvergne): afrutado, ligero y refrescante.
- Pinot Noir (Alsacia, Borgoña, Sancerre rojo): flexible, fino y delicado.
- Mondeuse (Saboya ): para los amantes de los tintos un poco más rústicos, con carácter sin excesos.
Ideas originales para sorprender a sus invitados
¿Quiere salirse de lo convencional? He aquí algunos maridajes más atrevidos que hacen maravillas con la raclette:
- Vino de naranja: elaborado a partir de la maceración de uvas blancas con piel, este tipo de vino ofrece aromas potentes y una estructura fina que resisten el queso fundido.
- Vinos oxidativos del Jura (como Côtes du Jura o Château-Chalon): su complejidad y sus notas de frutos secos realzan las raclettes ricas o con setas.
- Vinosespumosos: un Crémant de Saboya o del Loira aporta una agradable tensión y un efecto "refrescante" en el paladar.
Algunas variantes de raclette a tener en cuenta
- Raclette con trufas o setas: pruebe un blanco más aromático (Viognier, Chardonnay del Jura) o un tinto más estructurado (Trousseau, Mondeuse).
- Raclette elaborada con leche cruda o de oveja: sírvala con un vino con más cuerpo, como un Chenin seco o un Chardonnay maduro.
- Embutidos ahumados o especiados: un tinto ligeramente picante (Syrah fresco, Gamay) puede ser una buena opción.
La raclette es un plato caliente que requiere un vino capaz de contrarrestar la grasa del queso y realzar su riqueza. Los blancos secos, minerales o ligeramente aromáticos son los compañeros ideales, pero los tintos ligeros también pueden dar en el clavo. Para variar los placeres, pruebe maridajes atípicos como un vino de naranja o un espumoso brut.
Sólo hay una consigna: disfrutar y convivir en torno a una buena copa, con una bodega que mantenga sus botellas a la temperatura ideal.